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¡
Nueva versión de La trampera !
Poco a poco se está generalizando el (mal) hábito de omitir la información sobre el precio de los espectáculos en los anuncios que se envían por correo electrónico y en las gacetillas de prensa, especialmente cuando provienen de productores o agentes de prensa.
Y jamás se menciona el valor de la consumición mínima que exige la casa, que en muchos casos supera el 50% del valor de la entrada o derecho de espectáculo. El caso más extremo lo sufrí en Los 36 Billares, donde me exigían $ 20 de consumición mínima, aunque el espectáculo se había publicitado como gratuito. O allí mismo, pocos domingos atrás, cuando pretendían cobrar $ 10 de consumición mínima frente a un derecho de espectáculo de igual valor.
Pareciera que quienes ejercitan esta práctica se consideran mucho más vivos que los incautos que, aquéllos suponen, van a un lugar de tango sin conocer cuánto van a tener que desembolsar en total.
Con ello sólo consiguen el disgusto de quienes nos vemos sorprendidos en nuestra buena fe cuando ingresamos a estos lugares y en ese momento nos enteramos de lo que nos costará realmente ver un recital o un concierto de tango.
Entonces, mis amigos, los invito a que directamente evitemos ir a lugares que no publiciten adecuadamente el costo del espectáculo ni el valor de la consumición mínima. Busquemos la forma de impedir que unos pocos inmorales se burlen de nosotros.
Enrique Snider,
agosto de 2006 |