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Por dónde anduvimos
texto y
fotos por Enrique Snider
18 de febrero de 2007: Freddy Pittis conquistando Buenos Aires
El excelente cantor
Freddy Pittis hizo su primera presentación en Buenos Aires. Freddy nació en esta ciudad pero lo "emigraron" a la ciudad de Córdoba aún niño. Desarrolló en la capital mediterránea una notoria carrera artística como solista y también como cantor de la más prestigiosa y popular orquesta típica de esa región. Alcanzado el techo artístico para un artista del género tanguero, Freddy decidió ser uno más de la "invasión cordobesa" en Buenos Aires para poder seguir creciendo en su evolución como cantor y también como artista plástico en el área del dibujo, el diseño y la ilustración. Y todo ello a sabiendas de que deberá empezar de nuevo, sacrificando lo alcanzado en lo personal y lo artístico en Córdoba y provincias vecinas.
Así que el domingo 18, mientras puertas afuera retumbaban los bombos de las comparsas
en el corso de la Avenida de Mayo, en Los 36 Billares Freddy desgranaba clásicos con su cálido y subyugador estilo y su particular
simpatía, cualidades particularmente apreciadas por féminas de todas las edades.
Con la compañía de unos pocos amigos que supo ganarse desde que se instaló en la ciudad y la presencia de un público heterogéneo, Freddy supo captar
de inmediato la atención de la gente, entablando rápidamente un puente de cordial relación gracias a su destacado carisma. Excelente integración mostraron el cantor y el guitarrista,
Carlos Filipo, otro integrante de la "invasión cordobesa", dueño de un notable talento y sentido estético, además de su evidente virtuosismo.
Así que bienvenido Freddy Pittis a la escena tanguera porteña. No dudamos que aportará momentos muy gratos a un público ávido de interpretaciones de gran calidad, delicadas, respetuosas y con profundo sentimiento como lo demostraron Freddy y Carlos en ese tradicional escenario de la Avenida de Mayo.
12 de febrero de 2007: Pasión
trasnochada no tan grotesca
Estuvimos en el Teatro Maipo compartiendo
una función de la compañía de danzas No Bailarás con la música en vivo y en el escenario del
Ramiro Gallo Quinteto en una creación de Silvana Grill
titulada "Grotesca pasión trasnochada".
Fuimos con algunos temores por al menos dos razones: la primera es que nada entendemos de danza y la segunda fueron
las advertencias previas sobre algunas escenas fuera de lugar, efectuadas
por personas que lo habían deducido a partir de una crítica periodística.
Y los temores se desvanecieron de inmediato. La danza que presenta esta obra no necesita de conocedores sino de personas con ganas de disfrutar de un espectáculo de alto nivel estético, con algún simbolismo y con formas sencillas de representación de situaciones conocidas y habituales relacionadas con el baile y con la milonga. Y la sacada de bombacha en el escenario y el desnudo
-las "escenas fuera de lugar"- son sólo figuras simbólicas
aunque reales manejadas con humor, estética y sutileza, en medio de un desarrollo agradable, llevadero e interesante.
Excelente la música de Ramiro Gallo, que parece haber sido hecha para este espectáculo, cuando sólo una mínima porción de lo que se escucha fue escrito expresamente.
Espectáculo altamente merecedor de los sostenidos aplausos que recogió a su término,
a los que sumamos el nuestro con entusiasmo.
Y no nos pidan fotos de esa noche porque estaban absolutamente prohibidas.
Así que aquí les dejamos un recuerdo de Ramiro Gallo en el solo final de
"La Cumparsita", durante el festival porteño de tango del 2006.
9 al 13 de febrero de 2007: Descubriendo a Verónica Marchetti
Allá por julio del 2006 coincidimos en la mediterránea ciudad de La Falda con
Sandra Ortolá, locutora de prestigiosas radioemisoras rosarinas, quien estaba, como nosotros, cubriendo y a la vez disfrutando del Festival de Tango. Con Sandra
nos hicimos compinches porque la descubrimos franca, honesta, estudiosa, investigadora del género y con una natural buena onda y positivismo para emprender nuevos caminos, aun los difíciles.
Sandra trajo hasta
nosotros a una artista de alma, joven en su edad pero madura en su vocación y su profesionalismo:
Verónica Marchetti. Verónica estudia música desde los 7 años. Es pianista, guitarrista y también estudió
bandoneón. Pero lo que más le gusta, y pareciera que lo que mejor le sale, es cantar.
Y así, cantando, fue quedándose con el triunfo en todo certamen o concurso en el que participó. Hasta llegar al escenario mayor, donde se consagraron y consagran grandes artistas de nuestra música popular:
Cosquín. Allí, en enero, se llevó a cabo la edición 2007 del certamen
Pre-Cosquín. Y Verónica participó en el rubro voz femenina solista. ¡¡¡Y triunfó!!!
Verónica
Marchetti, hoy con 23 años, es rosarina por nacimiento y residencia. Músico graduado y cantante con formación lírica. Posee un estilo profundo, intenso, con una amplia escala de matices en su voz y su interpretación, sin caer en excesos y con un absoluto dominio vocal y escénico. Aunque no lo hablamos específicamente,
intuimos que su repertorio incluye algunos centenares de temas, mayormente del género tanguero, pero también del folklore y la música romántica.
Gracias a Sandra, ambas estuvieron por Buenos Aires por unos pocos días, dando forma, progresivamente, al inminente e imprescindible desembarco de Verónica en Buenos Aires, alcanzado ya el techo artístico que Rosario y en general todo el interior del país le depara a un artista de gran futuro como esta jovencita.
Y el descubrimiento de Verónica no se agota en lo artístico, ya que conocerla como persona, siendo alguien como cualquiera de nosotros, es también un grato paseo por una vida sencilla y de trabajo constante y silencioso. Proveniente de un hogar modesto, Verónica no cuenta con fortuna ni padrinos ricos que impulsen su carrera: todo lo hace a pulmón, actuando en cuanta oportunidad tiene, juntando pesito sobre pesito. Y eso agranda aun más su imagen. Y por eso ha hecho tan buenas migas con Sandra, otra laburante de los medios, con inquietudes y proyectos interesantísimos, con su permanente y entusiasta apoyo a las más variadas manifestaciones del arte y de nuestra cultura.
Y creo que esto recién empieza. Tiene Verónica todas las condiciones para ubicarse rápidamente en el podio de nuestras más grandes estrellas de la músic argentina.
Y después de contar todo esto ¿qué importa por dónde anduvimos? Armando Rolón, Café Homero,
Pigmalion, San Telmo, la Orquesta Típica Imperial, la Orquesta Típica El Afronte, una jam session con el Dúo Caruso-Martel,
Grotesca Pasión Trasnochada en el Teatro Maipo y hasta una visita a un programa de radio fueron las escalas de esta compacta pero agradabilísima visita de Verónica y Sandra en la que tuvimos el placer y el honor de oficiar de anfitriones.
27 de enero de 2007: Nora Bilous en La Casona del Teatro
La sala de café-concert de La Casona del Teatro recibió en la noche del sábado a la vibrante cantante
Nora Bilous en un recital de temas clásicos con la perlita de un par de obras de su autoría, con música del pianista
Juan Rivero, con quien están terminando el tercer disco compacto de Nora.
Con ritmo vertiginoso, impulsado por estrictos horarios de la sala, Nora desgranó unos quince temas cantados que fueron matizados por una terna de instrumentales que llevaron adelante
Juan Rivero en el piano y Patricio Bonfiglio en el bandoneón.
Importante crecimiento y maduración vocal advertimos en esta cantante, a quien nos hubiera gustado verla transitar con más tranquilidad ese momento artístico e interactuar más con un publico que se mostró receptivo, respetuoso y entusiasta.
No obstante el apuro, el recital puso de manifiesto la calidad artística de Nora y también de los músicos que la acompañaron, y el innegable alto nivel estético de los arreglos y las interpretaciones
que los artistas brindaron.
21 de enero de 2007: Con Caruso-Martel y
la invasión cordobesa
 Y volvimos a acompañar a este dúo de jóvenes virtuosos,
Jorge Caruso y Guillermo Martel, en la primera presentación del año que hicieron en una sala de San
Telmo. Con naturalidad, buena onda y perfil bajo, demostraron nuevamente su talento con un amplísimo repertorio que esta vez comenzó en el tango y de allí recorrió la bossa nova, la rumba y el jazz.
Excelente demostración de lo que el esfuerzo personal, la identificación recíproca y el talento innato puede provocar en dos guitarristas que
logran
llevar adelante un verdadero concierto magistral de música popular sin la necesidad de aportar voces, muchas veces palanca fundamental de los aplausos del público más allá de las virtudes de los instrumentistas.
Pero como se apareció la invasión cordobesa, hubo invitados que trajeron otros colores y matices adicionales a la ya policromática noche. Y allí estuvieron entonces,
Zulma Ontivero con su voz clara, diáfana, aportando lo suyo acompañada por Caruso-Martel,
Freddy Pittis, otro cordobés que asombró en su participación vocal, y se reservó para el final de esta invasión (los tres invitados son de La Docta) un par de temas en los que brilló la sensacional improvisación en guitarra de
Carlos Filipo, cuerpo a cuerpo con los anfitriones, que provocó frenesí entre los espectadores.
Fabulosa noche de música y canto en un clima distendido, cordial y amigable.
20 de enero de 2007: Martín Alvarado
en La Casona del Teatro
Espléndida
noche afuera, en la Avenida Corrientes, puso el marco propicio para este
encuentro con Martín en La Casona del Teatro, en lo que podríamos
llamar su fugaz paso, de sólo 3 meses, por su país.
Este joven y talentoso artista, que supo conquistar públicos tan lejanos
en las distancias y en las características socio-culturales, hizo una de
las pocas presentaciones del año previstas antes de retornar a Europa
para reafirmar su éxito y popularidad en países como Finlandia, Suecia o
Dinamarca.
En el recital de esta noche volvió a mostrar no sólo su calidad
interpretativa sino su capacidad escénica. Manejó con habilidad y
simpático desparpajo las líneas que separaron cada tema y supo ponerse
serio a la hora de demostrar su profesionalismo en el canto y la guitarra,
instrumento que interpretó con natural destreza en el acompañamiento de
buena parte de los temas de la noche.
Junto
a sus "clásicos", presentó un pequeño avance del nuevo disco
compacto que saldrá en pocos días más, titulado "Así es mi
tango".
Fue una velada para destacar, con un Martín Alvarado que
redescubrimos muy maduro en la interpretación y muy seguro en el
escenario, manejando matices interpretativos muy delicados y demostrativos
de una progresiva elaboración escénica y vocal.
Excelente también el acompañamiento de Diego Pressman en piano y Juan
Pablo Togneri en contrabajo, virtuosos notables y valorables
intérpretes de los magníficos arreglos de José Ogivieki,
director musical de los dos trabajos discográficos de Martín.
Hermosa velada para recordar y recomendar.
13 de enero de 2007: Una noche en
Pigmalion
 El
sábado a la noche, con un clima porteño agradable aunque ventoso y con
la esperanza de presenciar un buen show de tango, rumbeamos para Palermo,
a esa linda casa de tango llamada Pigmalion.
La programación de verano, armada más por la espontánea afluencia de
público que por iniciativa de sus responsables, incluyó un pequeño
repertorio de grandes figuras.
En
primer término dominó el escenario con su espléndida presencia y su
superlativa calidad interpretativa la cantante Nora Roca quien, por
esas cosas propias del mes más vacacional del año, estuvo acompañada
por música grabada. Brillante y dejando un fuerte sabor a poco, Nora dio
paso a otro grande del canto y de la escena, Tito Reyes, quien
desgranó algunos de sus temas clásicos con el adecuado acompañamiento
de Orlando Trujillo en bandoneón y Artemio Giménez en
guitarra. Dueño de un gran histrionismo a pesar de sus largos setenta
años, Tito supo cubrir sus carencias vocales con su labia y su carisma. Y
cerró la noche el trío de Néstor Marconi, a quien vimos
desplegando un virtuosismo y una intensidad interpretativa poco
frecuentes, de la mano de sus colegas Oscar Giunta en bandoneón y
su hijo Leonardo en piano, quienes no marcaron diferencias a la
hora de las evaluaciones.
Gran cierre con dos temas cantados por Tito Reyes junto al trío de
Marconi pusieron emotivo final a una excelente noche de tango.
31 de diciembre de 2006: Tango sublime
en el Obelisco
Y
a pesar del calor, la hora del día y muchos otros obstáculos, varios
millares de tangueros nos reencontramos con lo mejor de nuestro tango en
el concierto que tuvo al frente al magistral Daniel Barenboim,
dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.
Gardel, Mores y De Caro fueron los compositores casi excluyentes de la
parte sinfónica de este magnífico espectáculo que en dos oportunidades
silenció sus instrumentos para recibir en el escenario a la orquesta
típica de Leopoldo Federico, recibida y despedida con vivas y
aplausos casi frenéticos. Y no queremos dejar pasar la destacadísima
intervención de Horacio Cabarcos haciendo con su contrabajo un muy
peculiar solo de percusión en el malambo que formó parte de una
selección de temas y que fue ruidosamente ovacionada por el público.
Afortunadamente,
el sonido resultó bastante mejor de lo que esperábamos y las pantallas
colocadas a ambos lados del gigantesco escenario contribuyeron para ver
detalles y acercamientos que de otra manera hubieran sido imposibles de
apreciar. Escasa, podríamos decir insignificante, fue la intervención de
la pareja de baile que tuvo a Mora Godoy como figura estelar.
Un espectáculo sensacional que en varias oportunidades, no tememos
confesarlo, nos arrancó lágrimas de profunda emoción, en especial
cuando Barenboim dedicó los últimos temas del espectáculo a quien
consideró uno de sus más importantes maestros: Horacio Salgán. Y
así ese querido genio de 90 años salió a recibir una extendida ovación
del público, de la orquesta filarmónica y del propio Barenboim con quien
se estrechó en un largo abrazo.
Excelente manera de concluir 2006 para todos aquellos a quienes nuestra
música nos sigue conmoviendo.
17 de diciembre de 2006: Lucrecia
Merico presentó su compacto "Sin Vueltas"
Y
llegó la esperada ocasión para compartir con nuestra amiga Lucrecia
Merico la presentación formal de su primer trabajo discográfico, que
con tanto esfuerzo fue preparando a lo largo del año.
Y allí estuvimos para aplaudir su talento, su buen onda, sus ganas de
hacer a pesar de las dificultades. Y el tradicional café Los 36
Billares se llenó al tope de amigos que se acercaron para no perderse
la oportunidad de renovarle su afecto y aplauso a Lucrecia.
El
excelente acompañamiento de guitarras estuvo a cargo de Daniel Pérez
-quien también tuvo la batuta en cuanto a la dirección musical- a quien
secundaron muy eficazmente Felipe Traine en guitarrón y Claudio
Céccoli en guitarra. Adecuada dosis de bandoneón puso Miguel
Frasca como artista invitado y el toque hilarante vino con el dúo que
Lucrecia hizo con Valeria Shapira.
Lucrecia cantó con el alma, se emocionó y vivió esos momentos con
pasión y sentimiento. Felicitaciones de corazón a esta artista que
interpreta el tango con total vocación y que transita su vida
brindándose desinteresadamente, auténtica, saliendo a buscar
cotidiamente su laburo, viviendo "sin vueltas".
15 de diciembre de 2006: 34 Puñaladas
en el Tuñón
"Orquesta
de cuerdas tensadas y cantor" como gustan definirse, este grupo
volvió a mostrar su calidad musical en los arreglos, la composición y la
interpretación de la mano de sus integrantes, Augusto Macri, Edgardo
González, Juan Lorenzo y Hernán Reinaudo en las
cuerdas y Alejandro Gullot como cantor, recitador y maestro de
ceremonias.
A poco de presentar en el mercado su tercer trabajo discográfico titulado
"Argot", obra que expone temas nuevos de propia factura y,
además, una grabación en vivo de un recital en Arles, Francia, en julio
de 2004, 34 Puñaladas sigue avanzando en el desarrollo y
maduración de su estilo característico con aciertos plausibles.
Su cantor Alejandro, además de ser bueno en lo suyo, sabe manejar
inteligentemente la unión entre los temas con desopilante hironía y casi
inmutable gesto dramático. Interesante y renovada propuesta en cada
ciclo, estos notables artistas recogen el espontáneo reconocimiento del
público en cálidos y sostenidos aplausos, a los que de muy buen grado
sumamos los nuestros.
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